De quién fue la culpa?

“Cuando alguno pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo valiente y viril”…  Así lo reza una estrofa del Himno Nacional, así lo ejemplifica el triunfo que celebra Costa Rica entera, misma que en la competición, primero por clasificar y luego por avanzar en la Copa del Mundo, ha mostrado jerarquía, inteligencia y arresto físico, para saltar el muro de la historia.  Pero, ¿Cuándo y dónde fue que hizo el cambio de ritmo? El momento a partir del cual, todo ha sido cantar, reir y celebrar.

Para ello, debemos remontarnos a una fría noche de marzo del año anterior, en Denver, en la que se conjugaron como “culpables”, la exigencia del entrenador del equipo nacional de Estados Unidos para forzar la continuidad del partido, la complacencia del árbitro y la acción de la Divina Providencia que descargó toneladas de nieve sobre el césped, parafraseando a Soda Stereo aquello fue “Nieve Total”.

De quién fue la culpa?  Lo cierto es que la “Sele Tica” perdió ese juego, pero se ganó el favor de su pueblo. A partir de ahí, se juntaron elementos, se mezclaron sentimientos, se alinearon objetivos, voluntades y pasiones, dando como resultado de esa alquimia, una sustancia a tres colores (blanco, azul y rojo) con olor a tierra mojada, capaz de respirar a todo pulmón, de fe inquebrantable y predestinada como nunca antes, a las alegrías que cada travesía en masa, primero al Estadio Nacional en la capital San José y por estos días, desde la ciudad de Santos a toda la geografía brasileña, prepara a los ticos, para gozar, gritar y disfrutar, con el corazón en la mano y los marcadores de presión al tope, casi que mirando en retrospectiva el destino, casi sabedores del resultado que les aguarda, casi que leyendo con antelación, la crónica del partido aún por jugar.

Los costarricenses que transpiramos libertad, que escuchamos el canto de los pajarillos al amanecer que reímos a más no poder, porque no estamos acostumbrados a llorar, que cuidamos a la madre Natura, para que la vivencia de rasgar la arena, respirar la vida y soñar a plenitud, sea una experiencia inolvidable; presentamos hoy al mundo, como siente el alma y celebramos nuestro “pura vida”, el premio a un esfuerzo superior que recompensa con creces el trabajo de equipo, llenando de realidad lo que comenzó como una simple fantasía.

Con toda el alma, la furia de su juventud y el sentimiento de todo un pueblo, uno a uno los jugadores de Costa Rica han enviado el balón a dialogar con las redes, elevando los decibeles en cada grito de gol, botando puertas de iniquidad y reafirmando la dicha que siente y grita cada costarricense por la gracia y la bondad de su nacionalidad.

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