Los ecos de la montaña

Riachuelo en las colinas, al norte de Heredia.

Riachuelo en las colinas, al norte de Heredia.

Cuando llega noviembre, ya huele a ciprés, tiempo de gran aceleración para nuestros adolescentes, enredados entre sus evaluaciones académicas, las fiestas de fin de curso y el repaso de medidas en cintura y color de piel, camino al verano de playa.

Igual ocurre con los pymempresarios, curtidos ya en el corre-corre financiero de esa época, para fondear sus requerimientos de capital, cerrar balances financieros, revisar la composición de la nómina y afinar la estrategia para el nuevo año que siempre ha de prometer, ser mejor que el anterior.

En medio de tanto ajetreo, es un buen consejo y un imperativo para nuestra salud, poder una y otra vez, respirar profunda y suavemente.  ¿Adónde ir?  Los vecinos del Gran Area Metropolitana tenemos a un paso, el lugar ideal para disfrutarlo, en la dulce y placentera zona de montaña al norte de Heredia, escenario que gracias a la bondad de nuestra topografía, se repite en otras zonas de altura del país.

Y es que en ese tiempo de transición, el clima se templa, el cielo cual arcadia de colores dice presente en cada atardecer y la montaña bondadosa expulsa su mezcla de olores y múltiples tonadas, como celebrando que cantidades de gentes se reúnan en sus predios y canten, conversen hasta el ocaso y coleccionen imágenes de buenos momentos compartidos.

Es sábado por la tarde, refresca la temperatura, huele a café, se escuchan carcajadas y uno que otro grito entremezclado con los ecos de la montaña que nos recuerdan que la fiesta continúa y la están pasando bien, momentos en que le viene a uno, la satisfacción de poder vivirlo un día sí y otro también, para llenarse de aire puro y disfrutar un buen Cabernet.

Es tiempo para renovar voluntades y alejarse en definitiva del tabaco, reducir un par de tallas y tomar riesgos para limpiar la agenda de aquellas cosas que has soñado realizar, pero que sigues postergando.   Hazlo gradualmente, como lo canta el Gran Combo…”esto es poquito a poquito, luego el esfuerzo se premia”.  Mira a tu alrededor que pendientes tienes por cumplirle a tu gente, ve y atiéndelos, sin apuro, pero con la convicción de hacerlo bien y de esperar recibir como paga al final, solo una sonrisa.

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